Guerra de Papás 2: Dominguera y ramplona comedia navideña

Mel Gibson y John Lithgow son los padres de Mark Wahlberg y Will Ferrell en esta dominguera, ramplona e innecesaria secuela de “Guerra de papás”.

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Brad (Will Ferrell) y Dusty (Mark Wahlberg) han encontrado la manera de sobrellevar sus diferencias para poder ser unos padres excelentes. Pero cuando Megan, una de sus hijas, hace público que las navidades de su progresista familia no la hacen feliz, ambos deciden pasar dicha festividad juntos por el bien de los niños. El caos aparece cuando el rudo papá de Dusty y el tierno padre de Brad llegan para pasar las vacaciones con toda la familia.

En 2016 se estrenó en México “Guerra de Papás” (Daddy’s Home, Estados Unidos, 2015), una cinta que se desarrollaba en un entorno familiar pero que no apelaba a otra cosa más profunda que la típica comedia de pastelazo, llena de acciones exageradas que excedían los límites del sentido común, con personajes y diálogos simplemente vacíos. Pero hay público para todo, y a pesar de su nula calidad, “Guerra de Papás” consiguió muy buenos números en taquilla, razón por la cual este 2017 llega su secuela: “Guerra de Papás 2”.

“Guerra de Papás 2” no nos ofrece muchas cosas distintas a su predecesora. En la primera entrega nos mostraba todas las situaciones en las que podían caer dos protagonistas tan opuestos, en esta ocasión vamos exactamente lo mismo sólo que en la figura de los padres de éstos.

La comedia es la misma, son los mismos chistes sinsentido y ramplones, así como las mismas situaciones exageradas que no apelan al sentido común. El slapstick, o la comedia de pastelazo, vuelve a estar presente, todas las situaciones “cómicas” que le suceden al personaje de Will Ferrel son golpes, caídas o momentos vergonzosos que tal vez hagan reír una o dos veces si vas con el cerebro apagado al cine, pero verlo una y otra vez durante hora y media es algo sumamente desgastante.

En “Guerra de Papás 2” no hay personajes, todos caen en el cliché del “tipo rudo” o el “ridículo al que le pasan todas las desgracias”, pero ninguno tiene un arco de personaje, a ninguno se enfocaron en desarrollarlo. Los padres de Brad y Dusty son copias de ellos mismos pero exageradas, o más bien, llevadas al ridículo; y sí, los guionistas de este film encontraron la manera de crear algo aún más ridículo.

Los personajes de los niños están en lo mismo durante todo el film, no van para atrás ni para adelante, no evolucionan ni involucionan en ningún sentido, terminan en esta película donde iniciaron la primera. El personaje de Sara (Linda Cardellini) está ahí para contar un par de chistes, pero en realidad podría estar o no estar y no pasaría nada con la película. John Cena aparece algunos minutos pero si el papel se lo dan a él o al hijo del vecino no cambiaría absolutamente en nada. Y del personaje Alessandra Ambrosio ni que decir, casi no tiene diálogos y aparece cada que se acuerdan que existe y de manera completamente gratuita.

Las actuaciones nuevamente dejan mucho que desear.

Sobre Will Ferrel y Mark Wahlberg ya sabíamos lo que íbamos a encontrarnos, actuaciones sobreactuadas y que no son más que un bufón y chico rudo sumamente cliché. De quien se esperaría un poco más es de lo recién incorporados John Lithgow y Mel Gibson. Lamentablemente, ambos rayan en lo ridículo y mientras uno, Lithgow, es sumamente hartante al actuar como un niño de 6 años, el otro, Gibson, simplemente no se encuentra en su zona de trabajo, la comedia no es lo suyo y aquí lo demuestra en cada chiste, en cada dialogo, en cada gag.

La única diferencia entre “Guerra de Papás 2” y su antecesora es que ahora se tratan temas un poco más profundos, tales como el abandono de un padre, la separación entre personas mayores o el primer amor de un chico. Es cierto que ninguno se trata con madurez ni de buena manera, pero al menos hay más subtemas que en la película anterior y eso se agradece.

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