Nicolás Durán de la Sierra

Esperanzas de Año Nuevo

Al inicio del año es habitual que hagamos una lista de buenos deseos y en este primer comentario del 2018, siguiendo el rito, damos voto a la esperanza para que antes del 21 de enero la Suprema Corte de Justicia de la Nación acote la Ley de Seguridad Interior, ley que como han denunciado numerosos organismos tanto de México como del exterior, atenta contra nuestras libertades civiles básicas.
No sobra decir que esta ley pergeñada en Los Pinos y publicada en plenas fiestas decembrinas, el día 22 de diciembre, tal como está puede considerarse como la arbitraria militarización del país. Organismos como la ONU, Corte Interamericana de Derechos Humanos y Amnistía Internacional viola acuerdos internacionales firmados por México, y alertan sobre una escalada de violaciones a las garantías individuales.
En el ámbito político local y aunque los actores sean bastante rupestres, se da un voto a la esperanza para que la mesura prevalezca y no se den ataques como el sufrido por el doctor José Luis Pech en Felipe Carillo Puerto, pues episodios como ese, aún tratándose de violencia menor, no tienen ya justificación alguna en un Quintana Roo que aceptó la alternancia política y que comienza a andar bajo el signo de la tolerancia.
El proceso electoral que se avecina, el que de manera formal inició el 20 de diciembre y el que contempla la participación de poco más de un millón de votantes, no debe ser ensuciado por brotes de violencia como el sufrido por el exrector de la Universidad de Quintana Roo. Estos amagos violentos no tienen cabida o no debieran tenerla en un Estado en donde la pluralidad  política es evidente.
Así pues, mis votos de esperanza van por la mesura en todas sus formas. Sensatez debe exigírsele a la Suprema Corte de Justicia cuando analice la abusiva Ley de Seguridad Interior y cordura debe exigírseles a nuestros actores políticos para que no ensucien o no permitan que se ensucie el proceso electoral venidero. Aquellos que perdieron en las urnas, deben intentar regresar las urnas, no con actos de violencia.
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Nicolás Durán de la Sierra

Originario de la Ciudad de México (1960) estudió periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con cursos externos de filosofía e Historia de la Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Y de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, España.

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