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Emoji La Película: ¿La peor película del año?

Dentro de cada celular existe un misterioso y secreto mundo llamado Textopolis, en él habitan todos los emojis a la espera de ser utilizados por el usuario del móvil. Todos ellos expresan únicamente la emoción para la que fueron diseñados, (el emoji llorando siempre está tiste, el emoji sonriente siempre está feliz, el emoji diablo se la pasa haciendo maldades, etc.), todos menos Gene, un emoji que debido a una falla técnica expresa todas las emociones posibles a pesar de que fue hecho para ser indiferente todo el tiempo. En su primer día de trabajo como emoji, a Gene le da un ataque de pánico por lo que no puede cumplir con su única tarea, lo cual ocasiona un gigantesco problema en Textopolis que obliga a Gene a huir hacia otras aplicaciones del teléfono junto con su nuevo amigo Hi-5 (o sea el emoji de la manita abierta).

Cuando se anunció que Sony preparaba una película que tendría a emojis como protagonistas mucha gente puso el grito en el cielo, la mayoría de las voces opinaban que no había material para contar una historia de calidad teniendo a emojis como personajes. Pero un servidor opinaba (y sigue opinando) diferente, tener a los emojis como protagonistas de una historia es una mina de oro, basta con que usted, estimado lector, abra su WhatsApp y vea la impresionante cantidad de “monitos” con los que cuenta, un sinfín de personajes que suponen una emoción diferente, una forma de ser diferente.

En verdad, tener a tu disposición a todos los emojis es una buena oportunidad para crear una historia interesante; basta con ver lo funcional que fueron proyectos como “Los Pitufos”, donde hay 100 duendes azules que son físicamente iguales pero cada uno con su propia forma de ser, con esto ya tienes a los protagonistas, no necesitas, como guionista, romperte la cabeza creando personajes. A todo esto le agregas un conflicto que desarrollar y ya tienes una historia, si no de calidad, por lo menos entretenida.

El problema con “Emoji: La Película” no es que no cuente con material para crear un mundo interesante, el problema es que su historia no tiene ni pies ni cabeza. De entrada, es una copia de un sinfín de historias que van desde “Intensamente”, donde estos emojis son como las emociones de la película de Pixar que tratan de ayudar a un personaje humano, sólo que en vez de estar en la cabeza del niño están en su celular. Otra historia que se copia es la de “Ralph, el demoledor”, donde hay personajes del mundo digital y tenemos un protagonista que no funciona en dicho mundo como debería funcionar. Además, copia la premisa de “Toy Story” al darle vida a objetos inanimados; pero bueno, eso lo hemos visto en infinidad de ocasiones y ya estamos acostumbrados.

Pero el principal problema de esta cinta es que la historia no tiene ni pies ni cabeza, no siquiera los creadores saben a dónde va dirigida, no tienen idea sobre si lo que quieren es mostrar el mundo dentro de nuestros celulares, o la importancia del lenguaje no escrito en nuestra sociedad, o que tanto influyen los medios digitales en las decisiones que tomamos en la actualidad, o simplemente contar la historia de un protagonista que está haciendo su “viaje del héroe”. No se define en ninguno de estos supuestos y termina siendo una mala combinación de muchas cosas.

La historia se traiciona una y otra vez a sí misma, no digo que tenga que ser lógica porque desde un inicio se entiende que van a presentar un mundo inexistente, donde los creadores de la cinta son los que van a poner las reglas de cómo se desarrollan las cosas en su universo. El asunto es que la película traiciona sus propias reglas, las que ellos inventaron para su propio mundo. Además, los tiempos y momentos no concuerdan con la vida real. Sí, está bien crear mundo con reglas propias, pero si vas a involucrar elementos de la vida real tienes que contar con un poco de lógica en lo que se hace y “Emoji: La Película” no cuenta con eso.

A pesar de todo, “Emoji: La Película” termino por cumplir con su cometido: recaudar dinero y servir de promoción para una que otra app (Candy Crush, Spotify, Dropbox, Just Dance). El asunto es que el éxito financiero no está pelado con la calidad y eso no se entendió al momento de hacer esta película, se nota que todos los involucrados hicieron las cosas sólo para ganar dinero, sin importarles la calidad de lo que le iban a presentar al público. Este film no funciona ni para niños, ni para jóvenes y mucho menos para adultos. Es, sin duda, uno de los peores trabajos cinematográficos del año. ¡Vamos! Ni siquiera te saca una risa o cuenta con pasajes entretenidos.

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Freddie Montes

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