Nacional

El terror que causa AMLO a sus adversarios políticos

No hay día que el tabasqueño se libre del embate de sus más fervientes detractores

A diario, Andrés Manuel López Obrador es blanco de todo tipo de ataques por parte de diferentes adversarios políticos que ven en él una seria amenaza a sus intereses, mayoritariamente económicos. No en balde se ha intentado manchar su imagen con negras estrategias publicitarias, al estilo del año 2006, en donde Televisa se encargó de espantar a gran parte del electorado diciendo que era “un peligro para México”, la diferencia es que ahora la llamada -guerra sucia- se esparce con spots que lo vinculan con el ya fallecido político venezolano, Hugo Chávez. Con eso de que Ricardo Anaya y José Antonio Meade aseguran que en caso de que López Obrador llegue a ocupar la Presidencia de la República, México será convertido en un “socialismo castro-chavista” como el que perdura actualmente en Venezuela, podemos esperar en los próximos meses que incluso se le llegue a comparar con la Alemania Nazi de Hitler o la Rusia Comunista de Stalin.  

Pero antes de continuar con el breve análisis de la campaña en contra del exjefe de gobierno, echemos un vistazo a dos de los señalamientos más sobresalientes que se le han hecho en estos últimos días:

El pasado domingo 22 de abril, en el primer debate presidencial, el candidato de la coalición “Todos por México” encabezada por el expanista y ahora priista, José Antonio Meade, aseguró que López Obrador tiene tres departamentos en su poder; uno de ellos en la delegación Benito Juárez, y los otros dos restantes en el fraccionamiento Copilco Universidad, ubicados al sur de la Ciudad de México. Posteriormente, en una conferencia de prensa el candidato del PRI aseguró que, de acuerdo con una consulta llevada a cabo el día 23 de abril por su equipo de trabajo, tales inmuebles se encontraban a nombre del tabasqueño, por lo que aseguró mintió en su declaración 3 de 3. De igual manera, Meade mostró los documentos que supuestamente avalaban el registro público de la propiedad que omitió en su declaración patrimonial.    

Ante esto, la iniciativa “Verificado2018” inició una investigación para comprobar si efectivamente, López Obrador había omitido declarar ante Hacienda esta parte de su patrimonio, a lo que concluyó que la información brindada por el abanderado priista no era correcta: “La iniciativa Verificado 2018, de la que forma parte Proceso, encontró que si bien los inmuebles existen y ninguno figura en la declaración patrimonial que López Obrador hizo pública en abril de 2016, Meade Kuribreña no presentó los datos completos” (Proceso, 23/IV/18).

Resulta que, con base en información del folio real 9056296 inscrito en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio (Proceso, 23/IV/18), el inmueble ubicado en Benito Juárez era propiedad de su en ese entonces pareja sentimental, Beatriz Gutiérrez Müller, quien lo adquirió en el año 2002, cuando aún no era esposa del abanderado tabasqueño. Respecto a los otros dos departamentos, en noviembre del año 2016 el abogado del también escritor, Julio Scherer, aseguró que las propiedades habían sido transferidas a uno de sus hijos en el año 2005. Lo que resultó ser una aparente contradicción para el candidato priista es que de acuerdo con las actas del Registro Público de la Propiedad de la Ciudad de México con número de folio real 613504 y 613505, López Obrador aún figura como propietario de los inmuebles (Proceso, 23/IV/18). Ahora, independientemente de que esto sea así, la transferencia del inmueble hacia su hijo fue avalada ante notario público, sin existir algún tipo de ilícito de por medio, por lo que no hay razón alguna por la cual el candidato se vea obligado a declararla en su 3 de 3 ya que NO ES PROPIEDAD SUYA ACTUALMENTE.

Por otro lado, el pasado viernes 27 de abril, en una reunión privada ante empleados y directivos del grupo financiero Citibanamex, el candidato de la coalición “Por México al Frente”, Ricardo Anaya, fue cuestionado por el locutor Leonardo Curzio respecto a una posibilidad de que se concrete un acuerdo entre el actual jefe del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto y él, con la finalidad de frenar el crecimiento de AMLO respecto a la intención de voto en los próximos comicios a efectuarse: “¿Pero existe esa posibilidad? –le pregunta Curzio, quien ante los aplausos repitió lo que no se escuchó que respondió Anaya: “Digamos que sí”” (Proceso, 29/IV/18).

Increíblemente, aunque en entrevistas anteriores, como por ejemplo la realizada por el periodista Jorge Ramos, haya declarado que “Peña Nieto tiene miedo que él llegue a ser presidente”, la realidad es que con Curzio dejó entrever la posibilidad de aliarse con uno de los integrantes del “Grupo Atlacomulco” para construir una alianza que garantice la derrota de López Obrador. Esto no únicamente reafirma la hipocresía del candidato que sabe perfectamente que se encuentra aún muy lejos de alcanzar al puntero en las encuestas, sino también pone de manifiesto que la intromisión del propio Presidente de la República en las campañas electorales es una realidad que ubica en entredicho la transparencia y legalidad de un proceso en teoría imparcial.

Y digo en entredicho porque el descaro del cinismo es tal, que el propio Instituto Nacional Electoral (INE) funge como cómplice de esta guerra sucia, cuando debería de fungir como mediador ante los incesantes ataques calumniosos de los cuales AMLO es la principal víctima. Y no nos vayamos tan lejos, basta con saber que fue el propio INE quien avaló spots del PRI denominados ‘Debate 100 Días’ y ‘Debate Seguridad’ en los que se enjuicia a López Obrador como el candidato “que está al servicio de los narcotraficantes”. Y aunque posteriormente MORENA solicitó que tales spots fueran retirados de las transmisiones con el argumento de que se trataba de “propaganda calumniosa”, el organismo determinó que no contenían algún tipo de elemento que difamara al candidato.

Con esto debemos estar seguros que estamos ante la cúspide de la guerra sucia que a todas luces se posiciona como una de las más salvajes en los últimos doce años, la cual muestra ese terror que “el peje” ya está provocando en sus detractores al recordarles que están a dos meses de delegar el poder a un proyecto de nación que se posiciona como la única alternativa viable al cambio de régimen político que desean millones de ciudadanos en este país. Esperemos que pese a la constante porquería lanzada hacia el político tabasqueño, éste se mantenga firme en su posición de no confrontación, en su última oportunidad de convertirse en el próximo presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

 

Gracias por su lectura.   

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Correo electrónico: sociologia_uameros@hotmail.com

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Eros Ortega Ramos

Licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.
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