Psicología

El sexo cuida y embellece

El sexo es un gran inductor del sueño. Dormir es una inmejorable medicina reparadora y cosmética.

“En el sexo no solo se trata de sexo” Shirley Maclaine

Una vida sexual saludable embellece. La práctica habitual de relaciones sexuales consentidas y bien acompañadas de emociones positivas y afectos sinceros, tiene un efecto sobre la buena salud y el bienestar psicológico enorme.

La liberación de oxitocina, que acompaña a la relación sexual, disminuye nuestra percepción negativa del estrés, potencia nuestra capacidad para relacionarnos socialmente y aumenta los sentimientos de confianza es uno mismo.

El sexo satisfactorio también tiene un gran efecto inhibidor de la destrucción de colágeno, componente esencial de huesos, ligamentos, tendones y piel, con lo que la práctica sexual nos ayuda no solo a sentirnos a bien con nuestra imagen personal, sino a estarlo de verdad.

Hacer el amor nos hidrata, nos aporta oxígeno y nutrientes. Favorece la tonificación del cuerpo y, en consecuencia, la elasticidad de la piel. No, no quita arrugas, pero ayuda a tomarnos los efectos de la vejez de una manera mucho más interesante. Sin necesidad de excesos y prácticas inapropiadas o arriesgadas, el acto sexual mejora la flexibilidad y ayuda a prevenir ciertos problemas musculoesqueléticos. El conocimiento del cuerpo propio y ajeno, en especial de las zonas erógenas, y las posibilidades de conseguir efectos de estimulación sexual y emocional libera aceites naturales que aumentan la sensibilidad táctil, aumentando los efectos beneficiosos de la hidratación.

El sexo es un gran inductor del sueño. Dormir es una inmejorable medicina reparadora y cosmética.

La sexualidad, como parte integral del ser humano, que se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas prácticas y relaciones interpersonales, es una actividad energizante que implica factores fisiológicos, emocionales y cognitivos, de su satisfacción depende bastante nuestra calidad de vida, en cuanto a bienestar y plenitud, o ausencia de estos.

La salud y también la buena imagen que nos proporciona el sexo está directamente relacionada con cómo gestionamos nuestro nivel de satisfacción. Para ahuyentar el mayor peligro de una vida sexual insatisfactoria, con su consecuente malestar psicológico y subjetivo, como son las relaciones monótonas y rutinarias, fomentar, educar y desarrollar las variables relacionadas con la personalidad en las relaciones de pareja, como el asertividad en contextos sexuales, la erotofilia y la percepción de cercanía es fundamental.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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