El rey de la creación

Por: Rodrigo Navarro

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En 1965 se encontró que los pingüinos en Antártida tenían altos niveles de DDT en sus tejidos, un insecticida de alto espectro que se utilizaba para acabar con pestes e incluso en los hogares. Su descubrimiento en 1948 le dio a Paul Hermann Müeller el premio Nobel de Química.

Este veneno cayó en ríos y lagos, llegó al mar se impregnó en el plancton, los peces lo comieron y los pingüinos así lo adquirieron al comer peces. Algo que he aprendido al bucear y ver a una tortuga comerse una esponja y a los peces ángeles rescatar las sobras, es la interconexión de los seres vivos. Así la cadena de la vida ha tocado mi corazón

Por su alta toxicidad para los seres humanos, los demás seres vivos y el ambiente debido a su larga persistencia en los organismos y el suelo, el DDT y otras sustancias que fueron llamados Contaminantes Orgánicos Persistentes (POP´s) fueron prohibidos por el Convenio de Estocolmo en 2004. Para entonces, ya se habían lanzado a la atmósfera 1.3 millones de toneladas de este perjudicial veneno (DDT).

Así ha entendido el ser humano que su acción y sus inventos afectan al medio ambiente, pretende rectificar. Conocemos más de la superficie de la luna que del fondo del océano. Se pensaba que los fondos oceánicos estarían llenos de plásticos y basura. No había evidencia científica directa, hasta ahora.

Una investigación publicada en la Revista de Ecología y Evolución Natural realizada por un grupo de investigadores de la Universidad de Newcastle en el reino Unido liderados por Alan Jeimison recabó datos, muestras de organismos y materia orgánica que cae, evidencia fotográfica y videos en la Fosa de las Marianas, la trinchera oceánica más profunda con más de 10 km de fondo.

En este proyecto nuestro de Comunicar para Conservar que cada semana alberga Pepe Cárdenas buscamos imágenes poderosas para que nuestro mensaje de la necesidad de conservar el ambiente natural y su capital de vida llegue al corazón de las personas.

Una fotografía de una lata de jamón que yace en el fondo submarino es nuestro medio. A simple vista parecería una vista común de cualquier lugar costero de nuestro país y el mundo. El océano ha sido por décadas nuestro basurero.

El poder de esta imagen es el buen estado de la lata y que cayó a alta velocidad a más de 6 mil metros en Sirena Deep una trinchera de 7 mil metros cerca del Enigma Seamount parte de las Fosas de las Marianas. Encontraron también latas de cervezas Budwaiser y varias bolsas de plásticos.

La buena noticia el fondo no estaba lleno de bolsas y botellas de plástico. El sol y la acción sus rayos degradan estos a confetis que flotan en la superficie. Ya hemos hablado aquí de una investigación de Scripps y la Universidad de Princeton en donde se concluye que hay 5 confetis de plástico por cada micro organismos de plancton. El plancton marino produce el 80% del oxígeno del planeta.

El plástico se mantiene unido gracias a sustancias químicas a las que llaman aditivos. Al degradarse estas sustancias son liberadas en el mar y ahí se encuentran junto con el DDT que a pesar de que ya no se produce, persiste junto al bifenil policloratado (PCB´s) otro POP.

El submarino Okeanos Explorer de la NOAA tomó imágenes de video, fotográficas, muestras de materia orgánica y de organismos. En artrópodos crustáceos de tres centímetros encontró niveles de PCB´s 50 veces más alto que en los que se encuentran en los ríos de China, los más contaminados del mundo. El veneno corre por la cadena alimenticia. Las morenas comen estos amphipodos.

“Encontrar niveles extraordinarios de contaminantes industriales a estas profundidades, nos trae la reflexión sobre el impacto devastador a largo plazo que la humanidad está teniendo en el planeta, escribe Jamieson. Una investigación nuestra anterior encontró estos contaminantes en las orcas en el Ártico canadiense”.

Su equipo encontró niveles semejantes de contaminación en artrópodos de la fosa de Kermadec y en la Bahía Suruga en Japón a 7 km. de distancia desde las Marianas.

Ambas trincheras están a miles de km de distancia de los centros de producción industrial, así que los resultados son “perturbadores y significativos, se originan muy lejos y han persistido en el tiempo”, dice la ecologista marina Katherine Dafforn de la Universidad de Gales de Sur coautora del estudio. Este tipo de sustancias es repelente a agua y afecta procesos vitales como el éxito reproductivo.

El año pasado 1,400 ciudadanos de Fukushima en Japón demandaron a General Electric por el accidente nuclear en el cual se fundieron los núcleos de tres reactores nucleares debido al terremoto y posterior en tsunami de 2011.

Desde entonces 300 toneladas al día de productos químicos nucleares se filtran hacia el océano Pácifico. En el caso de algunos desechos químicos es un desastre peor del de Chernobil considerado antes de Fukishama el peor desastre nuclear en la historia. Fukishama causó 12 mil desplazados de sus hogares.

Veinte mil trabajadores En solo 6 años el Pacifico entero ha sido contaminado por radiación. No ha llegado a niveles alarmantes pero crece día con día. Así que habremos de terminar con la preocupación y comenzar a ocuparnos.

Fukishama debido a al poder económico de GE ha recibido una casi nula atención mediática. Un primer intento es esta demanda de 1,400 ciudadanos a los que directamente les afecta el accidente nuclear. Al parecer GE sabía del mal estado de los reactores de su filial TEPCO en Fukishama y no hizo nada al respecto.

Los niveles de radiación en el océano Pacífico son de 5 a 10 veces la cantidad que existía después de las pruebas nucleares y ataques nucleares de EU tras la finalización de la 2ª guerra nuclear.

Desde hace tiempo el Director de Ocean Futures Jean Michel Cousteau no consume pescado por varias razones: la presencia de químicos industriales como el mercurio, el daño que las pesquerías industriales producen en los ecosistemas marinos y desde hace dos años sumó el efecto de la radiación nuclear a pesar de que no llega a niveles alarmantes.

Cuando estudiaba en el ITAM leímos a Tzvetan Todorov el lingüista y filósofo búlgaro nacionalizado francés que escribió entre muchos libros de teoría literaria la Literatura en Peligro (2007). Ahora con su muerte reciente vale la pena releerlo.

Escribió un libro, Nosotros y los otros, (1989) en donde escribió: Los hombres somos etnocéntricos, todo lo juzgan según sus hábitos. Un primer intento sería hacernos sensibles a la existencia de los demás, aprender a tolerarnos. Ir más a fondo y practicar los principios de justicia elemental”.

Respetar la naturaleza y a los otros seres vivos, sus procesos naturales y nuestro soporte de vida sería un buen principio si queremos sobrevivir como especie. Ser humildes y pensar que no somos los reyes de la creación sino una especie más de millones que habitamos el planeta.

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