Nacional

El “fraude” que dejaron los terremotos del 2017

“Todo indica a que ni siquiera los damnificados del sismo se salvaron de ser estafados”

Como usted debe de recordar, el pasado martes 19 de septiembre del 2017, alrededor de las 13:14 horas, se registró un terremoto en el estado de Puebla con epicentro al sureste de Axochiapan, Morelos. Según el informe preliminar del Servicio Sismológico Nacional (SSN), tuvo una magnitud de 7.1 grados en la escala de Richter, dejando un considerable número de víctimas mortales, al igual que cuantiosos daños en varios estados del centro del país, principalmente en la Ciudad de México debido a su compleja estructura del subsuelo y a la densidad de su población, que ascienden hasta los 4,000 y 8,000 millones de pesos.

Uno de los principales factores que incrementaron el nivel de daños en la infraestructura de los territorios afectados, fue que el movimiento telúrico se registró a tan sólo doce días después de un primer terremoto en Chiapas, que tuvo una intensidad aún mayor: 8.2 grados en la escala de Richter. De esta manera, ante el nivel de devastación, miles de mexicanos comenzaron a realizar tareas de rescate en diferentes puntos del país, principalmente en la Ciudad de México, debido al elevado número de fallecidos: “Del total, 228 corresponden a la Ciudad de México, 74 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en el Estado de México, seis en Guerrero y una en Oaxaca, informó en su reporte más reciente, el coordinador Nacional de Protección Civil de la Segob, Luis Felipe Puente Espinosa” (AnimalPolítico, 04/X/17).

Como era de esperarse, cientos de familias que se vieron afectadas por los fuertes sismos no contaban con el dinero suficiente para llevar a cabo una reconstrucción de sus viviendas, por lo que se vieron forzados a recurrir a la ayuda del gobierno con la esperanza de no quedarse sin hogar. Es aquí en donde inicia la polémica del supuesto fraude que de acuerdo a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (BANSEFI), llevó a cabo con el presupuesto destinado a los damnificados. Tal es el caso de Reynaldo Molina Espinoza, un habitante de la comunidad de Tenochtitlán, ubicada en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, que recibió una única tarjeta con 15,000 pesos, desconociendo que de acuerdo a registros del BANSEFI, su nombre aparece en más de 30 tarjetas más, en las cuales se depositó la cantidad de 510,000 pesos. Y no sólo eso, ya que: “De acuerdo con esa pesquisa de 90 páginas, Bansefi emitió 4 mil 574 tarjetas para 1,495 beneficiarios; es decir, se hicieron 3,079 plásticos de más. En esas tarjetas de débito, la CNBV encontró que Bansefi “dispersó recursos en efectivo” que ascienden a 68.8 millones de pesos; es decir poco más de 3.6 millones de dólares” (AnimalPolítico, 15/l/18).

Aunado a esto, en la misma investigación de la CNBV se mencionan los nombres de otros once damnificados más a quienes supuestamente se les entregaron hasta 34 tarjetas diferentes con fondos en cada una de ellas: “Además, señala que otras 1,484 personas están registradas con dos y hasta ocho tarjetas de débito cuando, de acuerdo con el programa de apoyo a los damnificados, solo les correspondería una, pues son las que se emiten para disponer de efectivo” (AnimalPolítico, 15/l/18).

Ante la investigación dada a conocer a la opinión pública, el titular del BANSEFI, Virgilio Andrade, en una entrevista para grupo –Radio Fórmula-, aseguró que pese a que existía la posibilidad de que “haya habido nombres duplicados o plásticos dobles”, según sus propias palabras, las acusaciones de fraude o desvío de recursos resultan infundadas. Esto quiere decir que, no obstante con la polémica que se suscitó por el desvío de dinero de tarjetas presuntamente clonadas, el titular dejó entrever que en efecto, pudo haber errores en la entrega de estas tarjetas, pero que sin embargo no cabe la posibilidad de que se hayan entregado más recursos de los destinados a las personas equivocadas, en vez de a las damnificadas.

En la misma entrevista, Andrade Martínez mencionó que el dinero supuestamente desviado se encuentra custodiado las 24 horas del día, además de que se puede corroborar su resguardo en los bancos correspondientes. También agregó que el BANSEFI está dispuesto a ser investigado por la asociación civil, Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), para descartar toda acusación de corrupción que podría llegar a presentarse respecto a la distribución de los mencionados apoyos a los damnificados: “Asimismo, sostuvo que tienen los elementos de prueba suficiente para demostrar que no existe ningún fraude o desvío de recursos a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), dependencia que ya investiga al respecto y que dio como fecha límite el 2 de febrero para presentar los alegatos” (AnimalPolítico, 15/l/18).

A mí en lo personal me parece algo muy delicado el hecho de que se hayan podido presentar irregularidades en la entrega de estos apoyos económicos, más porque se trata de damnificados que hasta el día de hoy se encuentran en una situación grave de vulnerabilidad, no de acarreados desinformados, por mencionar un ejemplo, que venden su voto por dadivas paupérrimas en periodos de elecciones. Porque de ser ciertas las acusaciones, habría que preguntarse: ¿A dónde fueron a parar todos esos apoyos que, en teoría, tenían que haber llegado a manos de los damnificados?  

No olvide, estimado lector, que aunque el titular del BANSEFI haya asegurado que ya se han repartido más de 150,000 tarjetas en más de 2,000 localidades afectadas por los terremotos, aún hay miles de damnificados que se han visto en la necesidad de desplazarse forzosamente debido a que los –recursos- no llegan a donde se necesitan, y peor aún, si no deja de temblar en el país. En palabras de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Nashieli Ramírez: “no son una prioridad aún para ciertos sectores y ciertos políticos, que tienen otras agendas prioritarias” (LaJornada, 19/ll/18).  

Ahora sólo queda esperar a que las instancias correspondientes digan qué fue lo que pasó con los apoyos, pero lo más importante: que tales apoyos lleguen a quienes realmente lo necesitan. Y es que quiero pensar que los encargados de su distribución no se tomaron enserio aquellas palabras del presidente, Enrique Peña Nieto, sobre la reconstrucción de casas afectadas el año pasado: “Creo que si se organizan, a modo de tandas, como suele decirse, se organizan cuatro familias y deciden entre todos construir la primera casa, se sortean la de quién, luego la que sigue y la que sigue y así las cuatro casas” (AnimalPolítico, 08/X/17). Porque si esperamos el “turno” que le toca a cada damnificado, a este paso tardaremos años para que a todos les toque su decoroso ingreso, si es que antes no se presenta otro terremoto de la misma o peor intensidad.

Gracias por su lectura.     

Twitter: @erosuamero

Facebook: Eros Ortega Ramos

Correo electrónico: sociologia_uameros@hotmail.com

Comentarios
Tags

Eros Ortega Ramos

Licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Close