Espectáculos

El acoso sexual y el surgimiento de la iniciativa “Time´s Up”

¿Realmente dicha iniciativa está libre de oportunismos y falsas acusaciones?

El pasado 05 de octubre del año 2017, el periódico -The New York Times- dio a conocer un reportaje en donde diferentes actrices y mujeres de la industria cinematográfica de Estados Unidos, acusaban públicamente al productor de cine y ejecutivo de estudio de filmación, Harvey Weinstein, de numerosos casos de acoso y abuso sexual. Poco tiempo después, el caso Weinstein se convirtió en el principal referente en cuanto a denuncias de acoso sexual se refiere, suscitados dentro del medio artístico en incontables ocasiones, y no únicamente por parte del acusado, aclaro. En pocas palabras; el escándalo de Harvey Weinstein, de acuerdo a otras acusaciones de supuesto acoso sexual por parte de diferentes actrices hollywoodenses, es sólo una pequeña parte del grave problema, hoy en día ventilado a la opinión pública.

A partir de ahí, se fueron añadiendo a la lista los nombres de otras personalidades de la farándula que de la misma forma, han sido acusadas de propasarse con alguna persona en al menos una ocasión. Y claro, no me refiero únicamente al sexo femenino. Un ejemplo de ello es el escandaloso caso que envuelve al polifacético actor, Kevin Spacey. Siendo uno de los actores más respetados en la industria del cine de los Estados Unidos por películas emblemáticas como “American Beauty” y “The Usual Suspects”, fue acusado de acoso sexual por un poco conocido actor llamado Anthony Rapp. Según éste, en el año de 1986, Spacey intentó propasarse con él cuando tenía 14 años, en una fiesta organizada en la casa del propio actor. La supuesta experiencia, narrada por Rapp después de más de 25 años de haber ocurrido, comenzó a circular rápidamente por las principales redes sociales, a tal grado de que el mismo Spacey tuvo que emitir un comunicado en su cuenta de Facebook en donde después de tantos años de especulaciones, por fin se declaraba abiertamente –homosexual-, ofreciéndole una “disculpa sincera” por lo acontecido, aclarando que no recordaba tal incidente.

Otro caso muy sonado es el del primer actor, Dustin Hoffman. En esta ocasión, fueron las revistas de entretenimiento estadounidenses, -Variety- y -Hollywood Reporter- las encargadas de dar a conocer el testimonio de una amiga de la hija del actor, a la que, según ella, había acosado cuando era una adolescente. Ante tal acusación, Hoffman ofreció disculpas argumentando que se sentía profundamente apenado por la malinterpretación que su comportamiento tuvo ante la acusadora, ya que en ningún momento aceptó que cometió tal falta.

Y así, diferentes acusaciones como éstas han estado saliendo a la luz, conformando un listado de personalidades reconocidas internacionalmente señaladas por cometer delitos de carácter sexual, tales como: Woody Allen, Steven Seagal, Louis C. K., James Franco, etc.

Ante este panorama de supuestos abusos, decenas de actrices hollywoodenses de la talla de Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Natalie Portman y Cate Blanchet, dieron a conocer el pasado mes de enero una iniciativa para luchar en contra del acoso sexual que se vive desde hace tiempo en la industria del entretenimiento y en otros sectores labores de Estados Unidos. La iniciativa, llamada “Time´s Up” (traducida como “Se acabó el tiempo”): “…incluye un fondo de defensa legal que hasta ahora ha recaudado unos 13,4 millones de dólares de su meta de 15 millones para proporcionar apoyo legal subsidiado a mujeres y hombres que han sido sexualmente hostigados, agredidos o abusados ​​en su lugar de trabajo” (AnimalPolítico, 01/l/18). Además: “…también pide más mujeres en puestos de poder y liderazgo, así como igualdad de beneficios, oportunidades, remuneración y representación, e insta a los medios a centrar la atención en los casos de abuso en “mercados menos glamorosos y valorados”” (AnimalPolítico, 01/l/18).

Hasta este punto, pienso que una iniciativa como éstas debe de ser aplaudida y respaldada por la sociedad, ya que los delitos de índole sexual son una innegable realidad hoy en día tanto en nuestro país como en otras partes del mundo, pero también pienso que el beneficio de la duda respecto a la parte acusada también debe de ser respetado y promovido, sin importar la gravedad de las acusaciones. En pocas palabras: así como el acusador tiene derecho a acusar, el acusado tiene derecho a defenderse. Es aquí en donde surge el no menos grave problema de la difamación al momento de que una persona lanza acusaciones falsas de acoso o cualquier otro delito sexual a otra.

No se debe (porque ya se ha visto que sí se puede) asegurar, sin antes contar con pruebas fehacientes, que determinada persona es culpable de un delito sexual. Porque recuerde, estimado lector, que los casos de acusaciones falsas ya se han dado anteriormente, a tal grado de privar de su libertad a gente inocente, únicamente por LA EMISIÓN DE DECLARACIONES FALACES A LA LIGERA. Tal es el caso del actor mexicano, Axel Arenas, que estuvo más de cinco días preso, acusado de un delito que no cometió: feminicidio. A grandes rasgos, Arenas fue acusado de asesinar a una modelo argentina radicada en la Ciudad de México llamada, Karen Ailén Grodzinski, de 23 años de edad. Según “declaraciones” de “testigos”, la única persona que había tenido acceso a la habitación de la modelo que fue encontrada muerta en un hotel de la misma ciudad fue él, pero que su identificación era difícil de concretar ya que nunca se quitó el casco cuando llegó en su motocicleta al inmueble, ni mostró algún documento oficial que avalara su identidad al momento de reservar el cuarto, de hecho: “Lo único que la policía pudo rescatar de aquella cita fue un número de matrícula que un encargado del establecimiento anotó a su llegada. Y una descripción ambigua sobre el posible asesino” (ElPaís, 17/l/18).  

Posteriormente, el actor fue arrestado. Lo curioso del asunto es que, tal y como su defensa demostró con pruebas contundentes más tarde, el acusado ni siquiera se encontraba en México el día del asesinato, sino en Colombia, por lo que logró retomar su libertad. Lo demás ya es historia.

Con este lamentable ejemplo, reafirmo lo que hasta el momento visualizo como una problemática grave en ascenso: la emisión de acusaciones a la ligera. Actualmente, basta que cualquier persona te señale como acosador, violento o feminicida  para que la sociedad te juzgue y condene, y en el peor de los casos, te arruine la vida, momentánea o permanentemente. Y hago énfasis, la problemática aplica tanto para hombres como para mujeres. Por eso, es importantísimo que toda acusación se investigue a fondo para determinar culpables, evitando que sea la misma vox populi la que determine mediante juicios de valor y suposiciones, el estatus legal que se le asignará al acusado. Porque como dije anteriormente, el acoso y otros delitos de carácter sexual son parte de una realidad que debe de ser condenada y sancionada, pero también lo es el oportunismo con el que muchas “víctimas” proceden ante sus presuntos agresores.  

Gracias por su lectura.

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Correo electrónico: sociologia_uameros@hotmail.com

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Eros Ortega Ramos

Licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.
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