Reseñas

Dos son familia: ¿Mejor, igual o peor que la original?

Samuel (Omar Sy) es un joven soltero que vive sin responsabilidades en una playa del sur de Francia. Un día, uno de sus ex amores vuelve para dejarle a una bebé que presuntamente es su hija. Cuando Samuel trata de devolver a la niña con su madre se da cuenta que ya es muy tarde, pues ella se ha ido sin dejar rastros. Ante esto, Samuel tendrá que afrontar la prueba más difícil de su vida: aprender a ser un buen padre. Pero después de muchos años en los que Samuel y Gloria (Clémence Poésy), su hija, han vivido felizmente juntos, la madre de ésta vuelve para romper con la tranquilidad en la que viven padre e hija.

En 2013 se estrenó en México la película “No se aceptan devoluciones” del director mexicano Eugenio Derbez. Dicha cinta fue un auténtico fenómeno taquillero, encontrar boletos para verla resultaba una tarea titánica que podía durar semanas, inclusive en el lugar más recóndito del país, a pesar de que se exhibía en un sinfín de salas; al final del camino, este film logró convertirse en la película mexicana más taquillera de la historia. Ante esto, era de esperarse que llegarían los remakes, y aunque el cine francés no es muy dado a hacer adaptaciones del cine americano (al menos no tanto como lo hace el cine americano del europeo), justo desde dicho país nos llega el primer remake de esta cinta, el cual se titula “Dos son familia”.

“Dos son familia” (Demain tout commence, Francia, 2017) está dirigida por Hugo Gélin, un cineasta joven e inexperto para el que este film significa apenas el segundo de su filmografía. Curiosamente, uno de los pocos apartados en los que esta cinta logra superar a su versión original es en el de la dirección. A diferencia de lo hecho por Derbez, quien tiene un pésimo gusto para elegir sus tomas, aquí encontramos escenas que valen mucho la pena, tiene buenos valores visuales, algunos planos interesantes y un buen trabajo iluminación. También cuenta con una fotografía decente, no es maravillosa pero sí es mucho mejor que la de la versión mexicana.

Si algo se le agradece a la versión francesa es que deja atrás ciertas cosas ilógicas que veíamos en la versión mexicana. Por ejemplo, a nuestro protagonista francés sí es muy fácil creerle que es un hombre capaz de seducir a muchas mujeres, algo que en la versión mexicana era difícil de creer al ver a Eugenio Derbez con la peluca más ridícula que le he visto. Además, en el camino se va librando de varias situaciones inverosímiles de la versión del señor Derbez para entregarnos cosas más creíbles.

Sin embargo, conforme avanza el tiempo, y como si los guionistas franceses hubieran tomado clases con los que hicieron la versión mexicana, el guion comienza a volverse arbitrario, pasan cosas ilógicas sólo para que en la película sigan pasando cosas. Además, en “Dos son familia”, la comunicación entre madre e hija no se da mediante cartas, sino a través de e-mails, algo bastante lógico para los tiempos que se viven, pero ilógico cuando te pones a pensar en cómo una niña que tiene acceso a internet y a buscadores web y demás, se cree todas las historias fantasiosas que le cuenta su padre.

Si en algo supera la versión mexicana a la francesa es en las actuaciones, no así en los personajes, los cuales están mejor desarrollados en el remake. Omar Sy es un tipo muy carismático, pero no logra transmitir y empatizar tanto como lo hacia Derbez, es como si no se creyera su papel. Clémence Poésy, quien interpreta a la hija, lo hace muy bien, pero no es tan encantadora como Loreto Peralta. Y la química entre padre e hija tampoco es tan buena como en la versión de Derbez. El resto del cast cumplidor, igual que en la original.

“Dos son familia” es mejor que a “No se aceptan devoluciones” en lo visual y en el desarrollo de personajes; la versión mexicana es mejor en las actuaciones y en saber manejar a la perfección los giros de tuerca –giros con los que no cuenta la versión francesa-, y de todos modos, ambas cuentan con un guion inverosímil y arbitrario en el que la versión europea más que una adaptación parece una copia fiel. A final de cuentas, podríamos decir que el remake no es ni peor ni mejor que la versión original, es exactamente de la misma calidad. Eso sí, la versión mexicana al menos es más entretenida.

Sería interesante saber cómo recibe el público francés a esta película, será que las historias lacrimógenas sobre el amor familiar atrapan a gente de todo el mundo, o sólo con el público mexicano funcionan tan bien.

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