Psicología

Dependencia emocional a la pareja y Autoestima

En la dependencia de la pareja, la persona afectada pasa por frecuentes episodios de valoración negativa de sí misma

La dependencia emocional a una pareja es una adicción a la necesidad de apoyarse en alguien sustantivamente. Esta adicción al “amor” provoca que la persona adicta gire en torno al objeto amado de forma obsesiva. Esta conducta se manifiesta más compulsivamente en las relaciones fracasadas. Las rupturas amorosas se viven como un gran trauma y, habitualmente, provoca una desbandada de la persona dependiente, una conducta precipitada en la búsqueda de una nueva relación “amorosa”, fácilmente confundible con una relación “protectora.”

La dependencia emocional es un concepto  amplio, no se restringe a la necesidad de otra persona, y aunque es muy habitual en las relaciones sentimentales, las dependencias emocionales abarcan un amplio espectro de situaciones y realidades. En todas ellas, sin embargo, subyacen unas características emocionalmente similares, como la baja autoestima, la necesidad excesiva de aprobación, el miedo al abandono y la anteposición de las necesidades de los demás a las suyas propias.

En la dependencia de la pareja, la persona afectada pasa por frecuentes episodios de valoración negativa de sí misma, se percibe como incapaz de afrontar la realidad, de asumir determinadas responsabilidades. Así, ocurre que, las frustraciones y desilusiones acompañan la cotidianidad del  “adicto/a a un amor a medida” y acaban desarrollando un comportamiento de demanda de exclusividad, en el amor y en casi todo.

Un universo de excusas, de intentos de alejamiento de los “peligros” (amigos, compañeros de trabajo de la pareja) para mantener al ser idolatrado cerca, de peripecias para llamar la atención, de esfuerzos exagerados de consentimiento y sometimiento, son los comportamientos y astucias que la persona dependiente utiliza con el convencimiento de que, de esta manera, conseguirá mantener el cariño que precisan para vivir. Lo habitual es que se consiga producir un efecto contrario de rechazo, haciendo saltar por los aires la poca autoestima que son capaces de acumular estas personas.

La dependencia emocional, en este caso de una pareja, es un problema complejo y complicado, pero no imposible de solucionar. El asunto pasa necesariamente por el cambio de algunos patrones de pensamientos por otros más coherentes con la realidad. Esto no se consigue de la noche a la mañana y, por lo tanto, el trastorno no desaparece a voluntad.  Podemos, eso sí, identificar la conducta dependiente con bastante precisión; pero se necesitará ayuda profesional para superar el problemas con garantías de mejora de la calidad de vida de la persona dependiente, de su pareja y de su entorno en general.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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