Ana Ledesma Canaán

De la desgastada figura presidencial y el país de las ocurrencias

SIN EXCUSAS

En el país de chascarrillos y ocurrencias, donde es fácil influenciar a la gente; al fin dejaron aterrizar el tema del aeropuerto, del  que todos hablaban, parecía que era lo único importante en nuestro país. Ahora opinan sobre la cortadera de manos, que propone el Bronco a delincuentes. Las mejores ocurrencias, las que generen atracción con el electorado, sobre de eso nos vamos la gran mayoría. Tan superfluo nuestro conocimiento y confianza en la aplicación de las leyes; mientras se llega al fin de un sexenio que muchos pensaban no concluiría Peña Nieto, por la intensidad de las batallas sociales, los asesinatos no esclarecidos, las traiciones políticas, la crisis económica, el bombardeo mediático, la violencia de Estado, las fallidas reformas estructurales y la ausencia de gobierno, se  ha desgastado la figura presidencial, nos ha conducido al hartazgo.

La corrupción en su grado más alto, el débil crecimiento económico, aumento de la pobreza y desigualdad ponen en evidencia la ausencia de gobierno; que no pasó del discurso, se quedó débil ante su pueblo. A Peña no le conocemos una  respuesta contundente a los problemas de corrupción, de tráfico de influencias y el uso del poder. Y es que ante la debilidad política del gobierno federal, los espacios fueron ocupados por la percepción social; desde antes de la mitad del sexenio se percibía, que el gobierno federal no podía con el paquete, se volvió tema para memes, que una día se equivocaba y el otro también.

Enrique Peña Nieto en su administración, impuso una serie de reformas estructurales con el fin de entregar el control de las políticas energética, financiera, fiscal, político-electoral, de telecomunicaciones, laboral, educativa, de desarrollo social y en la lucha anticorrupción al Poder Ejecutivo. No obstante, por su débil forma de gobernar,  no pudo cumplir con tanta responsabilidad, y ahora todas estas áreas se encuentran en crisis y conflicto.

Acontecimientos trágicos han sacudido México, como los casos de Ayotzinapa, Apatzingán, ejecuciones, desapariciones y asesinatos de periodistas y activistas de derechos humanos, han provocado la ira entre los ciudadanos mexicanos.

El relevo del gobierno federal es propiciatorio, o el próximo gobierno enfrenta decididamente el problema, o el futuro nacional se verá muy comprometido. Mucho de la situación actual, se deriva de que en 20 años sólo se han aplicado medidas parciales.

Como nunca, hoy la solución está básicamente en manos de la creatividad pública y su capacidad de exigencia, que cada día es más vigorosa. La población hoy sometida, está decidida a someter al poder. El severo descrédito de las organizaciones políticas ha abierto un enorme hueco que está siendo llenado por la sociedad. Lo bueno es que ya falta menos, como 4 meses, no, menos 6 meses.

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Esta columna se publicó el día 26 de abril del 2018 en el periódico Quintana Roo Hoy

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Ana Ledesma Canaán

Egresada de la Universidad Latinoamericana, México Distrito Federal de la carrera de Comunicación y Relaciones Publicas. Directora General de TodoIncluidoLaRevista.com
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