Psicología

Ciberadicción

La utilización del teléfono ha decaído notablemente y es demasiado frecuente dejar de lado amistades y espacios de socialización para maximizar el tiempo de conexión.

De cuando sustituimos la comunicación por la conexión “

Dentro de unas semanas, en una conferencia a la que me he comprometido, hablaré del uso de los actuales medios tecnológicos de comunicación, de su capacidad de abducir a muchas personas y de lo que hay de realidad o no, en calificar el abuso de esta tecnología como adición. Aprovecho aquí para reflexionar sobre algunos aspectos de este complicado asunto.

La Ciberadicción, es un concepto no definitorio. La adicción cibernética no existe como psicopatología oficialmente definida. Son numerosos, eso sí, los profesionales que se quejan del vacío que existe en un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo. Para otros, sin embargo, no existe aún un cuerpo de investigación suficiente como para incluir el sobreuso de Internet como psicopatología. En lo que todos sí parecen coincidir es que, y en especial a partir del sunami del smartphone, es de los importantes trastornos psicológicos del abuso de Internet. La polémica, en cualquier caso, lleva tiempo servida.

La influencia de las tecnologías de comunicación en nuestras vidas es un hecho cotidiano. A estas alturas, casi todos hemos olvidado aquella época en la que el teléfono solo se utilizaba para llamar, o quedábamos en la cafetería para conversar con los amigos. La tecnología cambia el mundo y, aunque nos reporta grandes beneficios para nuestra calidad de vida, no debemos olvidar que no es un hecho inofensivo, o si lo prefieres, tiene un lado oscuro al que no hay que volverle la espalda sin más. La utilización del teléfono ha decaído notablemente y es demasiado frecuente dejar de lado amistades y espacios de socialización para maximizar el tiempo de conexión.

Robarle horas al sueño, problemas de atención laboral y escolar, ignorar incluso algunas necesidades básicas, como alimentarse, nos sitúan ante efectos de trastornos emocionales producidos por el abuso de Internet y sus derivados. En este sentido y aunque la categoría de adicción no sea posible utilizarla de manera inequívoca, al menos hasta el momento, estamos asistiendo a un fenómeno o desorden putativo que depende tanto del medio como del mensaje.

La ciberadicción, el abuso de Internet, para tomar equidistancia de las perspectivas con las que hoy afrontamos este asunto, contiene en sí mismo diferentes variables que hacen que el fenómeno adquiera complejidad, curse con mayor trastorno psicológico, o se convierta en un verdadero infierno para la persona afectada. Así, el lado oscuro de la red despierta o potencia conflictos personales ya existentes, como el abuso de la pornografía, ludopatías o las conductas de abusos de compras y actitudes compulsivas de consumo.

Les seguiré manteniendo informados del tema. De hoy hasta el día de mi conferencia, tendremos tiempo de abordar aspectos significativos de la ¿adicción a Internet?

Recuerden, el mundo virtual no es una buena puerta de salida a los problemas de nuestros día a día.

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Blas Ramón Rodríguez

Psicólogo. Especialista en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud, experto en intervención psicológica en Diversidad Funcional y Trastornos mentales, Master en psicología del trabajo, por las Universidades de Barcelona, Ramon Llull, San Jorge, UOC, de Las Palmas de Gran Canaria. Escritor y divulgador científico en diferentes medios de comunicación. El propósito de su actividad profesional, científica, divulgativa y literaria, es poner al alcance de cualquiera la psicología como elemento esencial para la mejora de la calidad de vida.
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