Reseñas

Cars 3: Una apuesta por la nostalgia, la fórmula de siempre y, sobre todo, lo económico

Una nueva generación de autos mucho más veloces y eficaces, encabezados por el invencible Jackson Storm, ha llegado a competir a la Copa Pistón. En poco tiempo, estos autos han logrado ganar terreno en dicho campeonato, dejando fuera a veteranos corredores que ante ellos parecen obsoletos. Pero el legendario Rayo McQueen no está dispuesto a ceder terreno a los nuevos corredores, por lo que hará todo lo posible para ganar una carrera y demostrar que aún es un competidor de élite. Pero las esperanzas de McQueen se ven en peligro cuando éste sufre un terrible accidente que hace que el retiro parezca la única opción para el famoso auto #95.

¿Han escuchado la frase “las segundas partes nunca son buenas”? Pues parece que Pixar es un experto en aplicarla, de sus 18 largometrajes cuatro pertenecen a una saga, es decir, cuentan con una y hasta dos secuelas, de las cuales la mayoría se quedan muy lejos de igualar a la primera. La excepción a la regla es Toy Story, cuyas tres películas son maravillosas, pero los otros tres casos son el ejemplo claro de que igualar a las primeras partes es una tarea titánica. Los datos son contundentes, desde que La Academia creo la categoría de Mejor Película Animada sólo 4 películas de Pixar no han sido nominadas en esta categoría, una de ellas es “The Good Dinosaur”, el proyecto olvidado de Pixar, pero las otras tres son precisamente sus secuelas: “Cars 2”, “Monsters University” y “Buscando a Dory”. Y aunque aún no llegamos ni a la mitad del año, todo parece indicar que “Cars 3” se convertirá en la quinta película de Pixar en no lograr una nominación en dicha categoría. De mí se acuerdan.

Pero ¿Qué convierte a “Cars 3” en un producto fallido? De entrada, esa idea que tienen los guionistas de las películas animadas que consiste en copiar la fórmula de la primera entrega únicamente agregándole personajes nuevos. En ambas, “Cars” y “Cars 3”, el punto de inflexión se da cuando nuestro protagonista, Rayo McQueen, tiene un accidente, el cual lo obliga a alejarse de la carreras y aunque él lo único que quiere es volver, aprenderá muchas cosas de los nuevos personajes que se encuentre en su camino. Eso fue “Cars” y eso es “Cars 3”.

Pero sí hay algo que agradecerle a esta tercera entrega, aunque se agregan muchos personajes nuevos, estos no se suman a los que ya conocíamos, logran que ahora ellos tomen el protagonismo y los que ya habíamos visto en las dos películas anteriores aparezcan solo en unas cuentas escenas. Esto no sólo le imprime frescura al film, también evita el exceso de personajes en pantalla y de historias que contar, enfocándose únicamente en el desarrollo de dos o máximo tres personajes.

Es muy probable que muchos quieran ver más de los personajes de la primera y segunda entrega en esta tercera, pero créanme que los espectadores agradeceríamos que inclusive no hubieran tan siquiera aparecido. Los momentos en los que los personajes ya conocidos aparecen entraron con calzador, sólo están por el teme nostalgia o porque tenían que estar, pero no aportan nada a la historia. Increíblemente, el personaje más insoportable es Mate, cuyos chistes se sienten forzados y no son nada graciosos. Es como el típico amigo que cuenta los mismos chistes en cada fiesta, en la primera te ríes, en la segunda lo soportas, pero en la tercera lo que menos quieres es escucharlo.

Lo que está muy claro en “Cars 3” son los mensajes, es un hecho que no se necesita ser muy perspicaz para entender hacia dónde va la película desde los primeros minutos, pero al menos cuenta con una que otra reflexión interesante. Siempre he dicho que Pixar hace películas que se pueden disfrutar por chicos y grandes, y aunque ésta no deja de ser para todo la familia, parece que los mensajes van dedicados a un público mayor. El mensaje principal es sobre no darse por vencido a pesar de la edad y de que aparentemente los más jóvenes tienen mejores cualidades para sobresalir que los veterano; el otro mensaje, aunque metido con calzador, es sobre el empoderamiento femenino, porque ya saben que estamos en tiempos de lo políticamente correcto y sin una historia así capaz que acusan a Pixar de machistas. Y aunque estos mensajes son tratados de manera medianamente interesante, no sé qué tanto podrían quedarse en la mente de un pequeño.

Los puntos a favor de “Cars 3” son la animación, aunque no es tan impecable como en otras producciones del estudio, resulta imposible ponerle un “pero” al trabajo de los animadores. La banda sonora es estupenda, Randy Newman, uno de los mejores musicalizadores de películas que existen en la actualidad, vuelve al proyecto “Cars” tras su ausencia en la segunda entrega, y aunque por momentos parece que estamos escuchando fragmentos de la partitura de “Toy Story” –él también hizo el score de las tres entregas de Toy Story-, no deja de ser de lo mejor que nos ofrece “Cars 3”.

Es difícil explicar porque existe “Cars 3”, la primera parte no fue lo mejor que nos han ofrecido y la segunda fue un completo desastre –la peor película de Pixar al día de hoy-, la única razón que encuentro radica en lo económico. La nostalgia es un factor calve en este tipo de películas, las personas van a ver las secuelas porque les recuerda momentos pasados de sus vida, es casi un hecho que este tipo de películas lograrán una gran recaudación en taquilla, por lo pronto logró ser la película más vista en Estados Unidos y México el pasado fin de semana. La otra razón, sin salirnos de lo económico, radica en los juguetitos basados en los personajes de la cinta, lo más vendido en el mundo de los juguetes son lo carritos y Pixar sabe que con el extra de tener la cara de los personajes de “Cars” tiene una autentica mina de oro.

“Cars 3” es mucho, pero mucho mejor que su antecesora, si disfrutaron “Cars 2”, cosas que dudo mucho, seguramente pasaran un excelente rato con esta cinta. En comparación con “Cars”, “Cars 3” consigue acercarse a lo conseguido por ella en cuanto a calidad se refiere, lo cual no es un gran logro, pero al repetir la misma formula no consigue nada más que ser un producto hecho para los nostálgicos, nada más.

Sólo hay dos cosas que espero de Pixar en el futuro. La primera es que no se les ocurra darnos una cuarta entrega de Cars. Y la segunda es que con la secuela de “Los Increíbles” rompan con la racha de “las segundas partes nunca son buenas”.

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Freddie Montes

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