Argentina busca un submarino desaparecido con 44 tripulantes a bordo

La Armada perdió contacto con la nave a unos 400 kilómetros de la costa de la provincia patagónica de Chubut

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La Armada argentina busca un submarino desaparecido con 44 tripulantes desde el pasado miércoles. Se trata del navío ARA San Juan, uno de los tres que integran la flota de sumergibles de Argentina, que realizaba ejercicios de vigilancia en la zona económica exclusiva a la altura de Puerto Madryn, en la provincia patagónica de Chubut, tras partir del puerto de Ushuaia, en el extremo sur. Cuando se produjo el último contacto de radio, el submarino se encontraba 432 kilómetros mar adentro, cerca de la zona del Golfo San Jorge, según informó la Armada en un comunicado.

El portavoz de la fuerza, Enrique Balbi, dijo que “pudo haber una falla técnica” que provocase la pérdida de contacto con la tripulación, pero se negó a confirmar la versión dada por algunos medios locales, que hablan de un incendio en el banco de baterías, que almacena la energía a bordo. El ARA San Juan es de propulsión eléctrica y lleva a bordo 960 baterías. “No hay ningún indicio grave que se tenga del submarino, simplemente se dejó de tener comunicaciones”, aclaró Balbi.

El portavoz ha insistido en que el submarino no se ha hundido, porque no hay “indicios en ese sentido”. “Lo que no sabemos es si tiene propulsión ni qué tan grave es la avería. Eso implica que hay dos posiciones estimadas en las que buscar. Si la falla es sólo en la comunicación, tuvo que seguir la ruta directa a Mar del Plata [su destino final, a 400 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires] para favorecer el encuentro. Si en cambio no tiene propulsión y está a la deriva, hay que buscar teniendo en cuenta los vientos y las corrientes”, dijo el portavoz.

La búsqueda es lenta y la zona muy extensa. Al mediodía del viernes, la Armada informó de que había logrado rastrillar el 20% de la zona donde estima que puede estar el submarino. La Cancillería argentina confirmó además que ha recibido ofertas de apoyo logístico y de posible información satelital de los gobiernos de Chile, Estados Unidos y Reino Unido, este último con presencia naval en las Islas Malvinas.

La Armada argentina ha desplegado en la zona dos corbetas, un destructor, un avión Tracker y un B-200 de vigilancia marítima para buscar al ARA San Juan. También  ha ordenado a todas las estaciones de radio costeras a que estén a la escucha de posibles pedidos de auxilio.

El correr de las horas y la falta de noticias terminaron por encender las alarmas en Buenos Aires. El ministro de Defensa,Oscar Aguad, adelantó su regreso de Canadá, donde participó de un encuentro de Naciones Unidas, para instalarse junto con su gabinete en Mar del Plata. En la zona también estará durante el fin de semana el presidente Mauricio Macri, quien ya tenía en sus planes instalarse en la residencia oficial que el Gobierno tiene en Chapadmalal, cerca del balneario.

Familias “desesperadas”

“El Comando de la Fuerza de Submarino, en la Base Naval Mar del Plata y responsable de la ejecución del Plan SARSUB, ha tomado contacto con los familiares de los 44 tripulantes embarcados, a los efectos de mantenerlos informados del desarrollo de las operaciones de localización y los motivos de la pérdida de las comunicaciones”, informó la Armada argentina en un comunicado.

Algunos familiares de la tripulación se acercaron desde temprano en la mañana a la base naval de Playa Grande, donde está el muelle hacia donde se dirigía el submarino. Entre lágrimas, Cristina, hermana de Javier Gallardo, un oficial que trabaja en la cocina del ARA San Juan, dijo que todos ellos están “desesperados”. “Los familiares no sabemos nada”, se quejó durante una entrevista a radio Brisas de Mar del Plata. La mujer dijo que la última vez que habló con su hermano fue hace siete días.

El “ARA San Juan” es uno de los tres submarinos de la Armada del país austral, junto al ARA Salta y al ARA Santa Cruz, y tiene su base en la ciudad de Mar del Plata. Es de clase TR 1700 de fabricación alemana y se incorporó a la Marina argentina en 1985. De propulsión diésel eléctrica convencional, está concebido para ataques contra fuerzas de superficie, submarinos, tráfico mercante y operaciones de minado.

Entre 2007 y  2014, el Gobierno argentino lo restauró. Su casco debió abrirse en dos para la colocación de cuatro motores diesel MTU de 16 cilindros y 1200 Kw de potencia, que mueven alternadores de 4.000 amperes. En ese entonces se dijo que los trabajos extenderían la vida útil de la nave al menos 30 años.

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