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Andrés Iniesta, el único, el eterno

Sus capacidades futbolísticas y los goles en momentos decisivos hicieron que el mediocampista fuera clave en la era dorada del Barça y la Selección de España.

La primera vez que José Antonio Iniesta trató de inscribir a su hijo Andrés en las divisiones infantiles del Albacete recibió una negativa. Los entrenadores ni siquiera quisieron ver al niño. Los directivos del club le dijeron que le faltaba un año para que pudiera realizar las pruebas. En aquel entonces, 1991, el ahora mediocampista del Barcelona tenía 7 años.

El padre del futbolista aceptó la decisión, pero no se dio por vencido. Quería que su hijo formara parte del club a toda costa. Al año siguiente lo llevó para que se probara de nueva cuenta en el equipo. La prueba no duró más de cinco minutos. Los regates del pequeño fueron suficientes para convencer a los entrenadores de que debía quedarse en el equipo, según contó José Manuel Balo, uno de los técnicos que presenciaron la práctica, en el libro La Jugada de mi vida. Memorias, la biografía del futbolista escrita por Ramón Besa y Marcos López.

Sólo permanecería cuatro años con el club. Cuando cumplió 12 el Albacete jugó en casa un torneo contra las divisiones inferiores del Barcelona. Albert Benaiges –entonces coordinador de las categorías inferiores del cuadro blaugrana– fue parte de la delegación que acompañó al representativo catalán. Dice que las características que mostró ese día son las mismas que actualmente conserva a sus 34 años

“Distribuía muy bien el balón, regateaba y era muy inteligente en el mediocampo para dejar a sus compañeros con ventaja cuando les daba un pase”, dice Benaiges.

Iniesta proviene de una familia humilde. José Antonio trabajaba como albañil, mientras que María Luján –su madre– atendía en un bar en Fuentealbilla, localidad ubicada a 284 kilómetros al suroeste de Madrid, donde vivían. Para que Andrés asistiera a los entrenamientos con el Albacete, José Antonio tenía que terminar su turno en la obra y posteriormente conducir 46 kilómetros (una hora aproximadamente) desde su casa a las instalaciones del club. Iniesta cuenta en la publicación que se ponía el uniforme dentro del auto y que habitualmente llegaba tarde a las prácticas, porque su padre a veces se retrasaba.

Benaiges cuenta que fue fácil convencer a José Antonio para que el muchacho fichara para el cuadro blaugrana, porque él soñaba con que su hijo se convirtiera en futbolista profesional. Pero su madre, en un principio, no estuvo de acuerdo. Le preocupó que Andrés se mudara a las instalaciones de La Masía, que se encontraban a poco más de 400 kilómetros de su hogar. José Antonio finalmente la convenció y el muchacho fichó por el Barcelona.

“El talento y la disciplina le permitieron adaptarse a cada división en la que jugó, en las que casi siempre jugaba en categorías en las que sus compañeros eran mayores que él. Su ascenso al primer equipo fue muy repentino, similar al que tuvo Lionel Messi”, señala Benaiges.

Iniesta debutó a los 18 años con el cuadro mayor, en la temporada 2002-03 bajo las órdenes de Louis Van Gaal. Pero fue hasta la 2006-07 –bajo la dirección técnica de Frank Rijkaard– que se adueñó de la titularidad. Desde entonces ayudó al cuadro blaugrana a ganar, entre otros diplomas, cuatro Ligas de Campeones, ocho Ligas españolas y cinco Copas del Rey, que podrían aumentar a seis si el Barcelona vence al Sevilla mañana en la final. En el partido contra el cuadro andaluz –de acuerdo al diario español Marca– Iniesta anunciaría que se irá del Barcelona al final de la temporada.

Benaiges considera a Iniesta uno de los mediocampistas con más calidad y más decisivos en la historia del Barcelona y de la selección. Sostiene que el gol que le hizo al Chelsea en tiempo de compensación en la semifinal de vuelta de la temporada 2008-09 de la Liga de Campeones, que le permitió al cuadro culé avanzar a la final, lo hizo un ídolo para la afición barcelonista. Dice que está por arriba de Ronald Koeman, Luis Enrique y Josep Guardiola, en su etapa como jugadores.

“Lo mismo sucedió con el tanto que hizo en Johannesburgo en la final del Mundial de Sudáfrica ante Holanda. Ese tanto le permitió ser el único jugador del Barcelona aplaudido y admirado en todos los estadios españoles, incluso en los de Madrid. Es algo que ni Xavi Hernández u otros futbolistas culés del pasado han logrado. Iniesta cambió para siempre la historia del Barcelona y de la selección española”, menciona el ex directivo.

El hijo de un albañil se convirtió en el arquitecto de la época de oro del futbol español.

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El Financiero
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