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AMLO es declarado Presidente Electo de México

El TEPJF le entregó la constancia después de cinco semanas de espera

El día miércoles 08 de agosto del año en curso, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) por unanimidad le entregó la constancia de mayoría como Presidente Electo de los Estados Unidos Mexicanos a Andrés Manuel López Obrador, declarando así válida la elección del pasado 01 de julio en la que el tabasqueño resultó ganador con más del 50% de los votos computarizados, que cuantitativamente se traducen en más de 30 millones de sufragios emitidos a su favor. En palabras de la Secretaria General de Acuerdos de la sesión pública, María Cecilia Sánchez: “Con base en la suma efectuada, en favor de Andrés Manuel López Obrador se emitieron 30 millones 100 mil 327 sufragios, es decir el 53.20 por ciento total, por lo que se determina que es el candidato ganador de las elecciones” (ElFinanciero, 08/VIII/18).

Como de costumbre, al ahora Presidente Electo se le vio llegar en su Jetta blanco lleno de abolladuras saludando a los presentes que se encontraban afuera del recinto, con una cara de felicidad que se reflejaba en su actitud amiguera con los medios de comunicación. Y no es para menos, ya que el también escritor por fin ganó la presidencia después de su tercer intento, al haber perdido previamente en el año de 2006 con Felipe Calderón y en el año de 2012 con Enrique Peña Nieto.

Otro aspecto por resaltar es que a diferencia de hace doce y seis años, en esta ocasión el ganador de la contienda llegó caminando hasta la puerta central de la sede del TEPJF, con una tranquilidad que sólo la legitimidad otorga y sin temor alguno de represalias en contra de su nombramiento, a diferencia de Calderón Hinojosa y Peña Nieto, quienes debido a la inconformidad de gran parte del electorado que en su nombramiento fue a manifestarse a las afueras del recinto, se vieron en la necesidad de ser escoltados por docenas de soldados para poder ingresar de forma segura al lugar.  

Inmediatamente después de que le fue entregada su constancia, Obrador dio inicio a su primer discurso como Presidente de éste país, en el cual resaltó el respaldo popular que le fue conferido con el voto de millones de electores: “Le gente votó para que exista un verdadero estado de derecho, el pueblo quiere legalidad, no la simulación que, en la aplicación de la ley, ha persistido desde el porfiriato […] En la elección del primero de julio quedó demostrado que, así como el autoritarismo y la abyección envilecen y desprestigian a las instituciones, la voluntad democrática de la ciudadanía puede renovarlas y fortalecerlas” (LaJornada, 09/VIII/18).

Por otra parte, dejó muy en claro que no porque se haya convertido en el máximo representante del Ejecutivo Federal, tal poder será el –poder de los poderes-, o en otras palabras, el regreso del presidencialismo que el PRI consolidó durante décadas: “El Ejecutivo no será más el poder de los poderes ni buscará someter a otros poderes. Cada quien (en referencia al Congreso y al Poder Judicial) actuará en el ámbito de su competencia y la suma de los trabajos respetuosos e independientes fortalecerá a la República. El estado democrático de derecho transitará del ideal a la realidad” (LaJornada, 09/VIII/18).

Asimismo, y como una de las partes más importantes de su discurso, Obrador hizo énfasis en el combate a la corrupción que durante su campaña se convirtió en una de sus principales propuestas presidenciales, asegurando que: “La mayoría de los ciudadanos mexicanos están hartos de la prepotencia, del influyentismo, de la deshonestidad, de la ineficiencia, y desean con toda el alma poner fin a la corrupción y a la impunidad” (LaJornada, 09/VIII/18).

Es así que al frente de un partido político nuevo, Obrador se convirtió en el candidato con el mayor porcentaje de votación en una elección presidencial en la historia moderna de nuestro país: “Andrés Manuel López Obrador, virtual presidente electo, obtuvo el 53.18 por ciento de los votos emitidos, de acuerdo con los cómputos distritales. Ricardo Anaya registró el 22.26 por ciento de los votos, mientras que José Antonio Meade consiguió el 16.42 por ciento” (ElFinanciero, 08/VIII/18).

Y pareciera ser que es cosa fácil, pero si se analiza con detenimiento podemos deducir que la estrategia llevada a cabo con Enrique Peña Nieto por el partido hegemónico después de dos gobiernos panistas, amenazaba seriamente a nuestra democracia con la inminente perpetuación del PRI en Los Pinos por tiempo indefinido. Pero no contaban con que el integrante del -Grupo Atlacomulco- terminaría por sepultar a ese partido al estilo Mancera con el pobre PRD, ni mucho menos contaban con una indignación y un voto de castigo certero por gran parte del electorado mexicano, y aquí está la prueba más fehaciente de dicho resultado: el triunfo aplastante de MORENA.   

Aunado a esto, un día antes, más específicamente el día martes 08 de agosto, los magistrados de la Sala Superior pertenecientes a la mencionada institución dieron resolución a los juicios de inconformidad relacionados con la elección presidencial, mismos que debido a su extemporaneidad, fueron desechados. De la misma manera, los magistrados fueron notificados por el propio Instituto Nacional Electoral (INE) del total de la fiscalización de cada uno de los partidos políticos en las elecciones federales para el Senado, la Cámara de Diputados y Presidente de la República. Según ratificó el INE, ningún partido rebasó el tope de gastos de campaña. Es aquí en donde surge una de las principales interrogantes para la institución.

Pero ya que no me atañe en este breve artículo de opinión analizar qué partido y por cuánto rebasó su tope de gastos de campaña, me he centrado en analizar la ratificación de la victoria de un personaje como López Obrador, sólo recordando efímeramente para mis valiosos lectores que, por increíble que parezca, fue la propia comisión del INE la que avaló las famosas tarjetas de Ricardo Anaya que ofrecían 1,500 pesos “de por vida” a los ciudadanos que decidieran otorgarle su voto, a pesar de que una de sus consejeras llamada Pamela San Martín, asegurara que de manera implícita atentaban “contra la libertad del sufragio, pues podían ser una forma de presionar a la ciudadanía” (AnimalPolítico, 25/VI/18). Juzgue usted mismo.

La tercera resultó ser la vencida, y Andrés Manuel López Obrador conquistó la meta que por muchos años había anhelado; la de convertirse en presidente constitucional de México. Le quedan casi seis largos años por delante, en donde demostrará si es verdad que cumplirá lo que con uñas y dientes ha defendido o si se convertirá en un “traidor a la democracia” más, tal y como en repetidas ocasiones sostuvo en referencia con Vicente Fox cuando después de más de 60 años, consiguió vencer al Revolucionario Institucional en unas elecciones presidenciales.  

 

Gracias por su lectura.

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Eros Ortega Ramos

Licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.
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