Eros Ortega RamosOpinión

Margarita Zavala y la crisis interna del PAN

 “Tan frágil es el ex partido de la esposa de Calderón, que una partida lo pone en jaque”

Por Eros Ortega Ramos*

En el mes de septiembre del año en curso, tanto el senador Octavio Pedroza Gaitán, como la aún esposa del expresidente Felipe Calderón, Margarita Ester Zavala Gómez del Campo, lamentaron públicamente la creciente crisis interna del Partido Acción Nacional a tan sólo un año de las elecciones presidenciales. Después de asumir la vicepresidencia del Senado de la República en un polémico proceso que le hizo acreedor de señalamientos en su contra por parte de su propia bancada, el senador Gaitán reconoció que el partido político enfrenta una de sus peores crisis internas desde su fundación, y afirmó que pese a la difícil situación, seguirá estando donde el partido se lo solicité: “yo no voy a morder el anzuelo, ni a engancharme, solo puedo decir que soy una persona de convicciones, de valores y que por encima de intereses personales, están los intereses supremos de la Nación y la preservación de las instituciones, primero está México” (ElSoldeSanLuis, 08/IX/17).

Por otra parte, la embajadora de “Yo con México”, en un encuentro que sostuvo con jóvenes el mes pasado, afirmó que el nombramiento del panista Ernesto Cordero como presidente del Senado agravó la crisis del partido como consecuencia de inconformidades por parte de sus integrantes, debido también a la falta de acuerdo para la designación de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados: “Estamos totalmente en contra del pase automático. Incluso antes que la dirigencia nacional se expresara. No es un asunto de moda o condición electoral sino una expresión clara por la necesaria transparencia” (ElUniversal, 02/IX/17).

Pero la situación se complicó aún más, cuando a tan sólo un mes de las declaraciones de la ex primera dama, ésta informó mediante un comunicado oficial que renunciaba al PAN, con el fin de contender por la Presidencia de la República como candidata independiente. Luego de permanecer en la institución por más de 30 años, Zavala envió su carta de renuncia a la sede del partido. Como acto seguido, dio a conocer un mensaje en las principales redes sociales en el cual criticó la situación en la que se encuentra el PAN, debido a los malos manejos internos de sus principales dirigentes.

Uno de los principales puntos que destacó en su declaración pública fue la corrupción que impera en los organismos de deliberación del partido, ya que según ella, en los últimos años no ha sido admitido ningún ciudadano debido a los crecientes problemas que se han venido desarrollando en el padrón de miembros, esto trajo como consecuencia que las elecciones internas fueran canceladas. O sea que, de acuerdo a la ahora candidata independiente, las decisiones tomadas por el partido están condicionadas por la dirigencia, ya que las condiciones “antidemocráticas” son impuestas, dejando de lado el consenso y la deliberación que, se supone, eran dos de los principales ejes rectores de la institución.

De la misma manera, otro de los puntos que Zavala dejó muy claro es que desde hace dos años hizo pública su intención por contender por la dirigencia nacional del PAN, exigiendo un método democrático para asegurar su candidatura y la de otros compañeros, pero debido a las evasivas de sus propios dirigentes optó por no insistir más, abandonando al partido que para su sorpresa, le estaba impidiendo participar a pesar de haber asistido al presidente que en una de las elecciones más polémicas de la historia, se alzó como ganador indiscutible del Ejecutivo Federal: “Me llevo al PAN en el corazón… siempre seré panista… los valores que encontré en el partido me seguirán acompañando toda la vida […] Renuncio al PAN, pero no a mi decisión de hacer política y participar en la vida pública de México” (LaJornada, 06/X/17).

Con todo y la crisis del PAN iniciada por Madero, fomentada por Anaya y ahora agravada por Zavala, surge la inevitable interrogante de la imagen y el legado que ésta ha construido a lo largo de su carrera política; ¿Realmente cree usted, estimado lector, que la esposa de Felipe Calderón tenga alguna posibilidad de ganar las próximas elecciones presidenciales? Si su respuesta es afirmativa, el “acto en Piedras Negras” demuestra todo lo contrario.

Resulta que a principios de mayo del año en curso, la candidata a la presidencia municipal de Piedras Negras en Coahuila, Larissa Montiel, organizó de manera improvisada un evento para promocionar la imagen de Zavala. La “Plaza de Toros Monumental Arizpe” fue el inmueble escogido para que la ex primera dama diera su discurso ante sus simpatizantes, pero desafortunadamente, ni siquiera logró llenar un cuarto de su capacidad. En distintas fotografías que hasta la fecha siguen circulando por la web, se puede apreciar que la también abogada dio su discurso en un pódium improvisado a largo del ruedo de la plaza de toros de esta ciudad fronteriza, acompañada de un puñado de simpatizantes que debido a las altas temperaturas, buscaban resguardarse del fuerte sol.     

Tiempo después de este hecho y hasta el día de hoy, las pifias de la candidata independiente han sido ventiladas una por una como parte de su lista de descalabros; “Margarita Zavala hace el ridículo queriendo imitar a Hillary Clinton”, “Abuchean a Margarita Zavala en la Central de Abasto”, “Margarita Zavala se traba en Entrevista con Jorge Ramos”, “Margarita Zavala dice que le apostará –al mar- para hacer crecer la economía” y “Margarita Zavala se traba ante pregunta del Tratado de Libre Comercio de América del Norte”, son sólo algunos ejemplos de la mala imagen que la señora ha venido forjándose a lo largo de estos últimos meses.  

A todo esto habría que aumentarle su sorpresiva renuncia al partido que llevó a Los Pinos a su marido, porque de algo podemos estar seguros; la historia no perdona, mucho menos si se trata de un legado oscuro. Y digo oscuro porque desde mi muy particular punto de vista, Zavala fue, es y ha sido siempre la sombra de un político que dio inicio a una desafortunada “guerra contra el narcotráfico”, la cual, desde el 2007 hasta la fecha, ha cobrado la vida de miles de personas a lo largo del país.

Así, se llega a la conclusión de que el hecho de no brillar con luz propia no es el principal motivo del declive de una figura política, ya que hay incontables ejemplos de oportunistas que se han hecho ricos y famosos a costa de otras personas, sino que la falta de experiencia y el legado de un mal gobierno pueden ensombrecer una candidatura, a tal grado de relegarla a uno de los últimos lugares de la lista, porque si de triunfar se trata no puede ser posible que el o la que pretenda estar al frente del Ejecutivo Federal relacione a la “cinematografía” con el TLCAN (busque en youtube y sabrá a que me refiero).

 

Gracias por su lectura.      

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Eros Ortega Ramos

Licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.
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